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El sabio el diablo y el libro de la vida….

Leí hace mas de 5 años esta historia, lo tenía guardado en mis notas, estuve buscando quien escribió esto pero no conseguí su autor, así que le puse el titulo que tiene… Disfruten la historia!
     Según una vieja anécdota, había un hombre tan sabio y tan prudente que hasta el mismo Diablo, el cual encontró que sus conversaciones con este hombre eran extremadamente interesantes y instructivas, le tomó cierta estima. Un buen día, en una de sus charlas, el Diablo le dijo:

Hombres como tú he encontrado muy pocos, y en verdad hasta yo me he maravillado de la sabiduría que fluye de tu boca. Tú sabes cómo mantener centrada la atención de quien te escuche, y quien te escuche siempre aprenderá algo nuevo de tí que valdrá la pena conservar como un tesoro. Mira, aunque sé que tú tienes tus lealtades bien definidas, he tomado tan gran aprecio a las charlas que sostengo contigo, que voy a hacer una cosa que no hago frecuentemente. Te voy a obsequiar como un presente de parte mía, sin pedirte absolutamente nada a cambio -como por ejemplo, tu alma-, algo que seguramente tú valorarás más que nadie. Es el libro de tu vida. En él encontrarás todo, absolutamente todo lo que has hecho y lo que has visto a lo largo de tu vida. Pero hallarás mucho más que esto. Encontrarás lo que te depara el destino, encontrarás tu futuro. Todo, absolutamente todo, lo encontrarás aquí. Inclusive encontrarás la fecha exacta del día en que morirás, y hasta la forma en la que vas a morir. Todo está aquí. Espero que halles la lectura del mismo interesante.

Pasaron varios meses, y el Diablo regresó para sostener otra plática con el hombre, interesado en ver la reacción que había producido El Libro de la Vida en su sabio interlocutor. Cuán grande no fué su sorpresa al descubrir que, en todo ese tiempo, los sellos del libro estaban intactos. ¡El sabio no había abierto el libro para nada, ni siquiera por mera curiosidad! Cuando el Diablo le preguntó por qué no había tomado lectura alguna del libro, el sabio le respondió:

Mira, sabiendo quién eres tú, no tengo razón alguna para dudar en lo que me has entregado, para poner en tela de duda que lo que me diste es, en efecto, el libro de mi vida. Créeme que no ha sido fácil contener mi natural curiosidad humana para abrir el libro y ver qué es lo que me sucederá de aquí en adelante. Pero medita bien en una cosa: si me entero de qué es lo que me depara el porvenir, hasta el último detalle, la vida de aquí en delante para mí sería monótona y aburrida, no habría nada nuevo que descubrir. Ese temor e incertidumbre de lo que nos depara el mañana es también parte de un viaje en el que somos como exploradores que iremos recorriendo poco a poco ese velo del misterio que nos aguarda a todos. Saberlo todo, inclusive hasta la conclusión, es como comenzar a leer una buena novela empezando por el final. Esto le quita todo interés a la lectura y la vuelve fastidiosa. Si la vida es una aventura continua, ¡hay que disfrutar el viaje! El final es tan sólo un instante breve, que en nada se compara con todo lo que sucede entre el inicio y el final. Ahora bien, si leyendo el libro de mi vida me entero de la fecha exacta de mi muerte, digamos, dentro de diez años, entonces a partir del momento en que yo me entere de este dato toda mi atención y todas mis energías se estarán desperdiciando inútilmente pensando en ese día, porque cada día que transcurra me irá acercando más y más a esa fecha. Viviría los diez años que me quedasen de vida pensando en la fecha fatal, acercándose más y más sin que yo pueda hacer nada para evitarlo. No viviría para el día de ahora, viviría pensando en el mañana, viviría cada día pensando en ese último día, viviría para esa fecha robándome toda mi atención y mis energías. Sería un pequeño infierno sin estar aún en él. Prefiero vivir y luchar con alegría el día de hoy, aunque esté predestinado para morir el día de mañana sin saberlo, sin preocuparme por lo que me sucederá en ese día de mañana, que saber a ciencia cierta que voy a morir dentro de diez, veinte, o treinta años, sin que pueda hacer nada para cambiar esa fecha fatal. Hay cosas, mi respetable Príncipe de las Tinieblas, que es mejor dejar intactas, y esta es una de ellas. No en vano nuestro Sabio Hacedor decidió ocultarnos ciertas cosas permitiéndonos vivir el día de hoy a plenitud sin imponernos la carga del conocimiento de esa inevitable conclusión a todo.

Y tras esto, el sabio le regresó al Diablo su Libro de la Vida. Cuenta la conseja que, hasta el día de hoy, el Diablo aún se está rascando la cabeza meditando en lo que le dijo el sabio.

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4 thoughts on “El sabio el diablo y el libro de la vida….

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